Blancanieves
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Blancanieves Cuento

Un cuento de los hermanos Grimm
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Blancanieves


Había una vez, en pleno invierno, una reina que se dedicaba a la costura sentada cerca de una venta-na con marco de ébano negro. Los copos de nieve caían del cielo como plumones. Mirando nevar se pinchó un dedo con su aguja y tres gotas de sangre cayeron en la nieve. Como el efecto que hacía el rojo sobre la blanca nieve era tan bello, la reina se dijo. © 2015 grimmstories.com
-¡Ojalá tuviera una niña tan blanca como la nie-ve, tan roja como la sangre y tan negra como la madera de ébano! © 2015 grimmstories.com
Poco después tuvo una niñita que era tan blanca como la nieve, tan encarnada como la sangre y cuyos cabellos eran tan negros como el ébano. © 2015 grimmstories.com
Por todo eso fue llamada Blancanieves. Y al na-cer la niña, la reina murió. © 2015 grimmstories.com
Un año más tarde el rey tomó otra esposa. Era una mujer bella pero orgullosa y arrogante, y no po-día soportar que nadie la superara en belleza. Tenía un espejo maravilloso y cuando se ponía frente a él, mirándose le preguntaba: © 2015 grimmstories.com
¡Espejito, espejito de mi habitación! ¿Quién es la más hermosa de esta región? © 2015 grimmstories.com
Entonces el espejo respondía: © 2015 grimmstories.com
La Reina es la más hermosa de esta región. © 2015 grimmstories.com
Ella quedaba satisfecha pues sabía que su espejo siempre decía la verdad. © 2015 grimmstories.com
Pero Blancanieves crecía y embellecía cada vez más; cuando alcanzó los siete años era tan bella co-mo la clara luz del día y aún más linda que la reina. © 2015 grimmstories.com
Ocurrió que un día cuando le preguntó al espejo: © 2015 grimmstories.com
¡Espejito, espejito de mi habitación! ¿Quién es la más hermosa de esta región? © 2015 grimmstories.com
el espejo respondió: © 2015 grimmstories.com
La Reina es la hermosa de este lugar, © 2015 grimmstories.com
pero la linda Blancanieves lo es mucho más. © 2015 grimmstories.com
Entonces la reina tuvo miedo y se puso amarilla y verde de envidia. A partir de ese momento, cuando veía a Blancanieves el corazón le daba un vuelco en el pecho, tal era el odio que sentía por la niña. Y su envidia y su orgullo crecían cada día más, como una mala hierba, de tal modo que no encontraba reposo, ni de día ni de noche. © 2015 grimmstories.com
Entonces hizo llamar a un cazador y le dijo: © 2015 grimmstories.com
-Lleva esa niña al bosque; no quiero que aparez-ca más ante mis ojos. La matarás y me traerás sus pulmones y su hígado como prueba. © 2015 grimmstories.com
El cazador obedeció y se la llevó, pero cuando quiso atravesar el corazón de Blancanieves, la niña se puso a llorar y exclamó: © 2015 grimmstories.com
-¡Mi buen cazador, no me mates!; correré hacia el bosque espeso y no volveré nunca más. © 2015 grimmstories.com
Como era tan linda el cazador tuvo piedad y di-jo: © 2015 grimmstories.com
-¡Corre, pues, mi pobre niña! © 2015 grimmstories.com
Pensaba, sin embargo, que las fieras pronto la devorarían. No obstante, no tener que matarla fue para él como si le quitaran un peso del corazón. Un cerdito venía saltando; el cazador lo mató, extrajo sus pulmones y su hígado y los llevó a la reina como prueba de que había cumplido su misión. El cocine-ro los cocinó con sal y la mala mujer los comió cre-yendo comer los pulmones y el hígado de Blancanieves. © 2015 grimmstories.com
Por su parte, la pobre niña se encontraba en medio de los grandes bosques, abandonada por todos y con tal miedo que todas las hojas de los árbo-les la asustaban. No tenía idea de cómo arreglárselas y entonces corrió y corrió sobre guijarros filosos y a través de las zarzas. Los animales salvajes se cruza-ban con ella pero no le hacían ningún daño. Corrió hasta la caída de la tarde; entonces vio una casita a la que entró para descansar. En la cabañita todo era pequeño, pero tan lindo y limpio como se pueda imaginar. Había una mesita pequeña con un mantel blanco y sobre él siete platitos, cada uno con su pe-queña cuchara, más siete cuchillos, siete tenedores y siete vasos, todos pequeños. A lo largo de la pared estaban dispuestas, una junto a la otra, siete camitas cubiertas con sábanas blancas como la nieve. Como tenía mucha hambre y mucha sed, Blancanieves co-mió trozos de legumbres y de pan de cada platito y bebió una gota de vino de cada vasito. Luego se sin-tió muy cansada y se quiso acostar en una de las ca-mas. Pero ninguna era de su medida; una era demasiado larga, otra un poco corta, hasta que fi-nalmente la séptima le vino bien. Se acostó, se en-comendó a Dios y se durmió. © 2015 grimmstories.com
Cuando cayó la noche volvieron los dueños de casa; eran siete enanos que excavaban y extraían metal en las montañas. Encendieron sus siete faro-litos y vieron que alguien había venido, pues las co-sas no estaban en el orden en que las habían dejado. El primero dijo: © 2015 grimmstories.com
-¿Quién se sentó en mi sillita? © 2015 grimmstories.com
El segundo: © 2015 grimmstories.com
-¿Quién comió en mi platito? © 2015 grimmstories.com
El tercero: © 2015 grimmstories.com
-¿Quién comió de mi pan? © 2015 grimmstories.com
El cuarto: © 2015 grimmstories.com
-¿Quién comió de mis legumbres? © 2015 grimmstories.com
El quinto. © 2015 grimmstories.com
-¿Quién pinchó con mi tenedor? © 2015 grimmstories.com
El sexto: © 2015 grimmstories.com
-¿Quién cortó con mi cuchillo? © 2015 grimmstories.com
El séptimo: © 2015 grimmstories.com
-¿Quién bebió en mi vaso? © 2015 grimmstories.com
Luego el primero pasó su vista alrededor y vio una pequeña arruga en su cama y dijo: © 2015 grimmstories.com
-¿Quién anduvo en mi lecho? © 2015 grimmstories.com
Los otros acudieron y exclamaron: © 2015 grimmstories.com
-¡Alguien se ha acostado en el mío también! Mi-rando en el suyo, el séptimo descubrió a Blancanie-ves, acostada y dormida. Llamó a los otros, que se precipitaron con exclamaciones de asombro. Enton-ces fueron a buscar sus siete farolitos para alumbrar a Blancanieves. © 2015 grimmstories.com
-¡Oh, mi Dios -exclamaron- qué bella es esta ni-ña! © 2015 grimmstories.com
Y sintieron una alegría tan grande que no la des-pertaron y la dejaron proseguir su sueño. El séptimo enano se acostó una hora con cada uno de sus com-pañeros y así pasó la noche. © 2015 grimmstories.com
Al amanecer, Blancanieves despertó y viendo a los siete enanos tuvo miedo. Pero ellos se mostraron amables y le preguntaron. © 2015 grimmstories.com
-¿Cómo te llamas? © 2015 grimmstories.com
-Me llamo Blancanieves -respondió ella. © 2015 grimmstories.com
-¿Como llegaste hasta nuestra casa? © 2015 grimmstories.com
Entonces ella les contó que su madrastra había querido matarla pero el cazador había tenido piedad de ella permitiéndole correr durante todo el día hasta encontrar la casita. © 2015 grimmstories.com
Los enanos le dijeron: © 2015 grimmstories.com
-Si quieres hacer la tarea de la casa, cocinar, ha-cer las camas, lavar, coser y tejer y si tienes todo en orden y bien limpio puedes quedarte con nosotros; no te faltará nada. © 2015 grimmstories.com
-Sí -respondió Blancanieves- acepto de todo co-razón. Y se quedó con ellos. © 2015 grimmstories.com
Blancanieves tuvo la casa en orden. Por las ma-ñanas los enanos partían hacia las montañas, donde buscaban los minerales y el oro, y regresaban por la noche. Para ese entonces la comida estaba lista. © 2015 grimmstories.com
Durante todo el día la niña permanecía sola; los buenos enanos la previnieron: © 2015 grimmstories.com
-¡Cuídate de tu madrastra; pronto sabrá que estás aquí! ¡No dejes entrar a nadie! © 2015 grimmstories.com
La reina, una vez que comió los que creía que eran los pulmones y el hígado de Blancanieves, se creyó de nuevo la principal y la más bella de todas las mujeres. Se puso ante el espejo y dijo: © 2015 grimmstories.com
¡Espejito, espejito de mi habitación! ¿Quién es la más hermosa de esta región? © 2015 grimmstories.com
Entonces el espejo respondió. © 2015 grimmstories.com
Pero, pasando los bosques, © 2015 grimmstories.com
en la casa de los enanos, © 2015 grimmstories.com
la linda Blancanieves lo es mucho más. © 2015 grimmstories.com
La Reina es la más hermosa de este lugar © 2015 grimmstories.com
La reina quedó aterrorizada pues sabía que el es-pejo no mentía nunca. Se dio cuenta de que el caza-dor la había engañado y de que Blancanieves vivía. Reflexionó y buscó un nuevo modo de deshacerse de ella pues hasta que no fuera la más bella de la re-gión la envidia no le daría tregua ni reposo. Cuando finalmente urdió un plan se pintó la cara, se vistió como una vieja buhonera y quedó totalmente irre-conocible. © 2015 grimmstories.com
Así disfrazada atravesó las siete montañas y llegó a la casa de los siete enanos, golpeó a la puerta y gritó: © 2015 grimmstories.com
-¡Vendo buena mercadería! ¡Vendo! ¡Vendo! © 2015 grimmstories.com
Blancanieves miró por la ventana y dijo: © 2015 grimmstories.com
-Buen día, buena mujer. ¿Qué vende usted? © 2015 grimmstories.com
-Una excelente mercadería -respondió-; cintas de todos colores. © 2015 grimmstories.com
La vieja sacó una trenzada en seda multicolor, y Blancanieves pensó: © 2015 grimmstories.com
-Bien puedo dejar entrar a esta buena mujer. © 2015 grimmstories.com
Corrió el cerrojo para permitirle el paso y poder comprar esa linda cinta. © 2015 grimmstories.com
-¡Niña -dijo la vieja- qué mal te has puesto esa cinta! Acércate que te la arreglo como se debe. © 2015 grimmstories.com
Blancanieves, que no desconfiaba, se colocó delante de ella para que le arreglara el lazo. Pero rápi-damente la vieja lo oprimió tan fuerte que Blancanieves perdió el aliento y cayó como muerta. © 2015 grimmstories.com
-Y bien -dijo la vieja-, dejaste de ser la más bella. Y se fue. © 2015 grimmstories.com
Poco después, a la noche, los siete enanos regre-saron a la casa y se asustaron mucho al ver a Blanca-nieves en el suelo, inmóvil. La levantaron y descubrieron el lazo que la oprimía. Lo cortaron y Blancanieves comenzó a respirar y a reanimarse po-co a poco. © 2015 grimmstories.com
Cuando los enanos supieron lo que había pasado dijeron: © 2015 grimmstories.com
-La vieja vendedora no era otra que la malvada reina. ¡Ten mucho cuidado y no dejes entrar a nadie cuando no estamos cerca! © 2015 grimmstories.com
Cuando la reina volvió a su casa se puso frente al espejo y preguntó: © 2015 grimmstories.com
¡Espejito, espejito, de mi habitación! ¿Quién es la más hermosa de esta región? © 2015 grimmstories.com
Entonces, como la vez anterior, respondió: © 2015 grimmstories.com
La Reina es la más hermosa de este lugar, © 2015 grimmstories.com
Pero pasando los bosques, © 2015 grimmstories.com
en la casa de los enanos, © 2015 grimmstories.com
la linda Blancanieves lo es mucho más. © 2015 grimmstories.com
Cuando oyó estas palabras toda la sangre le aflu-yó al corazón. El terror la invadió, pues era claro que Blancanieves había recobrado la vida. © 2015 grimmstories.com
-Pero ahora -dijo ella- voy a inventar algo que te hará perecer. © 2015 grimmstories.com
Y con la ayuda de sortilegios, en los que era ex-perta, fabricó un peine envenenado. Luego se disfra-zó tomando el aspecto de otra vieja. Así vestida atravesó las siete montañas y llegó a la casa de los siete enanos. Golpeó a la puerta y gritó: © 2015 grimmstories.com
-¡Vendo buena mercadería! ¡Vendo! ¡Vendo! © 2015 grimmstories.com
Blancanieves miró desde adentro y dijo: © 2015 grimmstories.com
-Sigue tu camino; no puedo dejar entrar a nadie. © 2015 grimmstories.com
-Al menos podrás mirar -dijo la vieja, sacando el peine envenenado y levantándolo en el aire. © 2015 grimmstories.com
Tanto le gustó a la niña que se dejó seducir y abrió la puerta. Cuando se pusieron de acuerdo so-bre la compra la vieja le dilo: © 2015 grimmstories.com
-Ahora te voy a peinar como corresponde. © 2015 grimmstories.com
La pobre Blancanieves, que nunca pensaba mal, dejó hacer a la vieja pero apenas ésta le había puesto el peine en los cabellos el veneno hizo su efecto y la pequeña cayó sin conocimiento. © 2015 grimmstories.com
-¡Oh, prodigio de belleza -dijo la mala mujer-ahora sí que acabé contigo! © 2015 grimmstories.com
Por suerte la noche llegó pronto trayendo a los enanos con ella. Cuando vieron a Blancanieves en el suelo, como muerta, sospecharon enseguida de la madrastra. Examinaron a la niña y encontraron el peine envenenado. Apenas lo retiraron, Blancanieves volvió en sí y les contó lo que había sucedido. En-tonces le advirtieron una vez más que debería cui-darse y no abrir la puerta a nadie. © 2015 grimmstories.com
En cuanto llegó a su casa la reina se colocó frente al espejo y dijo: © 2015 grimmstories.com
¡Espejito, espejito de mi habitación! ¿Quién es la más hermosa de esta región? © 2015 grimmstories.com
Y el espejito, respondió nuevamente: © 2015 grimmstories.com
La Reina es la más hermosa de este lugar. © 2015 grimmstories.com
Pero pasando los bosques, © 2015 grimmstories.com
en la casa de los enanos, © 2015 grimmstories.com
la linda Blancanieves lo es mucho más. © 2015 grimmstories.com
La reina al oír hablar al espejo de ese modo, se estremeció y tembló de cólera. © 2015 grimmstories.com
-Es necesario que Blancanieves muera -exclamó-aunque me cueste la vida a mí misma. © 2015 grimmstories.com
Se dirigió entonces a una habitación escondida y solitaria a la que nadie podía entrar y fabricó una manzana envenenada. Exteriormente parecía buena, blanca y roja y tan bien hecha que tentaba a quien la veía; pero apenas se comía un trocito sobrevenía la muerte. Cuando la manzana estuvo pronta, se pintó la cara, se disfrazó de campesina y atravesó las siete montañas hasta llegar a la casa de los siete enanos. © 2015 grimmstories.com
Golpeó. Blancanieves sacó la cabeza por la ven-tana y dijo: © 2015 grimmstories.com
-No puedo dejar entrar a nadie; los enanos me lo han prohibido. © 2015 grimmstories.com
-No es nada -dijo la campesina- me voy a librar de mis manzanas. Toma, te voy a dar una. © 2015 grimmstories.com
-No-dijo Blancanieves -tampoco debo aceptar nada. © 2015 grimmstories.com
-¿Ternes que esté envenenada? -dijo la vieja-; mi-ra, corto la manzana en dos partes; tú comerás la parte roja y yo la blanca. © 2015 grimmstories.com
La manzana estaba tan ingeniosamente hecha que solamente la parte roja contenía veneno. La be-lla manzana tentaba a Blancanieves y cuando vio a la campesina comer no pudo resistir más, estiró la ma-no y tomó la mitad envenenada. Apenas tuvo un trozo en la boca, cayó muerta. © 2015 grimmstories.com
Entonces la vieja la examinó con mirada horri-ble, rió muy fuerte y dijo. © 2015 grimmstories.com
-Blanca como la nieve, roja como la sangre, ne-gra como el ébano. ¡Esta vez los enanos no podrán reanimarte! © 2015 grimmstories.com
Vuelta a su casa interrogó al espejo: © 2015 grimmstories.com
¡Espejito, espejito de mi habitación! © 2015 grimmstories.com
¿Quién es la más hermosa de esta región? Y el espejo finalmente respondió. La Reina es la más hermosa de esta región. © 2015 grimmstories.com
Entonces su corazón envidioso encontró repo-so, si es que los corazones envidiosos pueden en-contrar alguna vez reposo. © 2015 grimmstories.com
A la noche, al volver a la casa, los enanitos en-contraron a Blancanieves tendida en el suelo sin que un solo aliento escapara de su boca: estaba muerta. La levantaron, buscaron alguna cosa envenenada, aflojaron sus lazos, le peinaron los cabellos, la lava-ron con agua y con vino pelo todo esto no sirvió de nada: la querida niña estaba muerta y siguió están-dolo. © 2015 grimmstories.com
La pusieron en una parihuela. se sentaron junto a ella y durante tres días lloraron. Luego quisieron enterrarla pero ella estaba tan fresca como una per-sona viva y mantenía aún sus mejillas sonrosadas. © 2015 grimmstories.com
Los enanos se dijeron: © 2015 grimmstories.com
-No podemos ponerla bajo la negra tierra. E hi-cieron un ataúd de vidrio para que se la pudiera ver desde todos los ángulos, la pusieron adentro e inscribieron su nombre en letras de oro proclamando que era hija de un rey. Luego expusieron el ataúd en la montaña. Uno de ellos permanecería siempre a su lado para cuidarla. Los animales también vinieron a llorarla: primero un mochuelo, luego un cuervo y más tarde una palomita. © 2015 grimmstories.com
Blancanieves permaneció mucho tiempo en el ataúd sin descomponerse; al contrario, parecía dor-mir, ya que siempre estaba blanca como la nieve, roja como la sangre y sus cabellos eran negros como el ébano. © 2015 grimmstories.com
Ocurrió una vez que el hijo de un rey llegó, por azar, al bosque y fue a casa de los enanos a pasar la noche. En la montaña vio el ataúd con la hermosa Blancanieves en su interior y leyó lo que estaba es-crito en letras de oro. © 2015 grimmstories.com
Entonces dijo a los enanos: © 2015 grimmstories.com
-Dénme ese ataúd; les daré lo que quieran a cambio. © 2015 grimmstories.com
-No lo daríamos por todo el oro del mundo -respondieron los enanos. © 2015 grimmstories.com
-En ese caso -replicó el príncipe- regálenmelo pues no puedo vivir sin ver a Blancanieves. La hon-raré, la estimaré como a lo que más quiero en el mundo. © 2015 grimmstories.com
Al oírlo hablar de este modo los enanos tuvieron piedad de él y le dieron el ataúd. El príncipe lo hizo llevar sobre las espaldas de sus servidores, pero su-cedió que éstos tropezaron contra un arbusto y co-mo consecuencia del sacudón el trozo de manzana envenenada que Blancanieves aún conservaba en su garganta fue despedido hacia afuera. Poco después abrió los ojos, levantó la tapa del ataúd y se irguió, resucitada. © 2015 grimmstories.com
-¡Oh, Dios!, ¿dónde estoy? -exclamó. © 2015 grimmstories.com
-Estás a mi lado -le dijo el príncipe lleno de ale-gría. © 2015 grimmstories.com
Le contó lo que había pasado y le dijo: © 2015 grimmstories.com
-Te amo como a nadie en el mundo; ven conmi-go al castillo de mi padre; serás mi mujer. © 2015 grimmstories.com
Entonces Blancanieves comenzó a sentir cariño por él y se preparó la boda con gran pompa y mag-nificencia. © 2015 grimmstories.com
También fue invitada a la fiesta la madrastra criminal de Blancanieves. Después de vestirse con sus hermosos trajes fue ante el espejo y preguntó: © 2015 grimmstories.com
¡Espejito, espejito de mi habitación! ¿Quién es la más hermosa de esta región? © 2015 grimmstories.com
El espejo respondió: © 2015 grimmstories.com
La Reina es la más hermosa de este lugar. Pero la joven Reina lo es mucho más. © 2015 grimmstories.com
Entonces la mala mujer lanzó un juramento y tuvo tanto, tanto miedo, que no supo qué hacer. Al principio no quería ir de ningún modo a la boda. Pero no encontró reposo hasta no ver a la joven reina. © 2015 grimmstories.com
Al entrar reconoció a Blancanieves y la angustia y el espanto que le produjo el descubrimiento la de-jaron clavada al piso sin poder moverse. © 2015 grimmstories.com
Pero ya habían puesto zapatos de hierro sobre carbones encendidos y luego los colocaron delante de ella con tenazas. Se obligó a la bruja a entrar en esos zapatos incandescentes y a bailar hasta que le llegara la muerte.


* * * FIN * * *

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