El lobo y el hombre
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El lobo y el hombre Cuento

Un cuento de los hermanos Grimm
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El lobo y el hombre


Un día la zorra ponderaba al lobo la fuerza del hombre: no había animal que le resistiera, y todos habían de valerse de la astucia para guardarse de él. Respondióle el lobo: © 2015 grimmstories.com
- Como tenga ocasión de encontrarme con un hombre, ¡vaya si arremeteré contra él! © 2015 grimmstories.com
- Puedo ayudarte a encontrarlo -dijo la zorra-; ven mañana de madrugada, y te mostraré uno. © 2015 grimmstories.com
Presentóse el lobo temprano, y la zorra lo condujo al camino que todos los días seguía el cazador. Primeramente pasó un soldado licenciado, ya muy viejo. © 2015 grimmstories.com
- ¿Es eso un hombre? -preguntó el lobo. © 2015 grimmstories.com
- No -respondió la zorra-, lo ha sido. © 2015 grimmstories.com
Acercóse después un muchacho, que iba a la escuela. © 2015 grimmstories.com
- ¿Es eso un hombre? © 2015 grimmstories.com
- No, lo será un día. © 2015 grimmstories.com
Finalmente, llegó el cazador, la escopeta de dos cañones al hombro y el cuchillo de monte al cinto. Dijo la zorra al lobo. © 2015 grimmstories.com
- ¿Ves? ¡Eso es un hombre! Tú, atácalo si quieres, pero, lo que es yo, voy a ocultarme en mi madriguera. © 2015 grimmstories.com
Precipitóse el lobo contra el hombre. El cazador, al verlo, dijo: © 2015 grimmstories.com
- ¡lástima que no lleve la escopeta cargada con balas! -y, apuntándole, disparóle una perdigonada en la cara. El lobo arrugó intensamente el hocico, pero, sin asustarse, siguió derecho al adversario, el cual le disparó la segunda carga. Reprimiendo su dolor, el animal se arrojó contra el hombre, y entonces éste, desenvainando su reluciente cuchillo de monte, le asestó tres o cuatro cuchilladas, tales, que el lobo salió a escape, sangrando y aullando, y fue a encontrar a la zorra. © 2015 grimmstories.com
- Bien, hermano lobo -le dijo ésta-, ¿qué tal ha ido con el hombre? © 2015 grimmstories.com
- ¡Ay! -respondió el lobo-, ¡yo no me imaginaba así la fuerza del hombre! Primero cogió un palo que llevaba al hombro, sopló en él y me echó algo en la cara que me produjo un terrible escozor; luego volvió a soplar en el mismo bastón, y me pareció recibir en el hocico una descarga de rayos y granizo; y cuando ya estaba junto a él, se sacó del cuerpo una brillante costilla, y me produjo con ella tantas heridas, que por poco me quedo muerto sobre el terreno. © 2015 grimmstories.com
- ¡Ya estás viendo lo jactancioso que eres! -díjole la zorra-. Echas el hacha tan lejos, que luego no puedes ir a buscarla.


* * * FIN * * *

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