La doncella Maleen
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La doncella Maleen Cuento

Un cuento de los hermanos Grimm
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La doncella Maleen


Érase una vez un rey, cuyo hijo aspiraba a casarse con la hija de otro poderoso monarca. La doncella se llamaba Maleen y era de maravillosa hermosura. Sin embargo, le fue negada su mano, pues su padre la destinaba a otro pretendiente. Como los dos se amaban de todo corazón y no querían separarse, dijo Maleen a su padre: © 2015 grimmstories.com
- No aceptaré por esposo a nadie sino a él. © 2015 grimmstories.com
Enfurecido el padre, mandó construir una tenebrosa torre, en la que no penetrase un solo rayo de sol ni de luna, y, cuando estuvo terminada, le dijo: © 2015 grimmstories.com
- Te pasarás encerrada aquí siete años; al término de ellos, vendré a ver si se ha quebrado tu terquedad. © 2015 grimmstories.com
Llevaron a la torre comida y bebida para los siete años, y luego fueron conducidas a ella la princesa y su camarera, y amurallaron la entrada, dejándolas aisladas del cielo y la tierra. En plenas tinieblas, no sabían ya cuándo era de día o de noche. El príncipe rodeaba con gran frecuencia la prisión, llamando en alta voz a su amada, pero sus gritos no podían atravesar los espesos muros. ¿Qué otra cosa podían hacer las cuitadas sino quejarse y lamentarse? De este modo fue discurriendo el tiempo, y, por la disminución de sus provisiones, pudieron darse cuenta de que se acercaba el fin de los siete años. Pensaban que había llegado el momento de su liberación; pero no se oía ni un martillazo, ni caía una piedra de los muros; parecía como si su padre la hubiese olvidado. Cuando ya les quedaban poquísimas provisiones y preveían una muerte angustiosa, dijo la doncella Maleen: © 2015 grimmstories.com
- Hemos de hacer un último intento y ver si conseguimos perforar la muralla. © 2015 grimmstories.com
Cogiendo el cuchillo del pan, púsose a hurgar y agujerear el mortero de una piedra, y, cuando se sintió fatigada, relevóla la camarera. Tras prolongado trabajo lograron sacar una piedra, luego una segunda y una tercera, y, al cabo de tres días, el primer rayo de luz vino a rasgar las tinieblas. Finalmente, la abertura fue lo bastante grande para permitirles asomarse y mirar al exterior. El cielo estaba sereno, y soplaba una fresca y reconfortante brisa; pero, ¡qué triste aparecía todo en derredor! El palacio paterno era un montón de ruinas; la ciudad y los pueblos circundantes, hasta donde alcanzaba la mirada, aparecían incendiados; los campos, asolados, y no se veía un alma viviente. Cuando el boquete fue lo suficientemente ancho para que pudiesen deslizarse por él, saltó, en primer lugar, la camarera, y luego, la princesa Maleen. Pero, ¿adónde ir? El enemigo había destruido todo el reino, expulsado al Rey y pasado a cuchillo a los habitantes. Pusiéronse en camino en busca de otro país, a la ventura; pero en ninguna parte encontraban refugio ni persona alguna que les diese un pedazo de pan; y, así, su necesidad llegó a tal extremo, que hubieron de calmar el hambre comiendo ortigas. Cuando, al cabo de larga peregrinación, llegaron a otro país, ofrecieron en todas partes sus servicios, pero siempre se vieron rechazadas, sin que nadie se compadeciera de ellas. Al fin llegaron a una gran ciudad, y se dirigieron al palacio real. Tampoco allí las querían, hasta que el cocinero las admitió en la cocina como fregonas. © 2015 grimmstories.com
Y resultó que el hijo del Rey del país donde había ido a parar, era precisamente el enamorado de la doncella Maleen. Su padre le había destinado otra novia, tan fea de cara como perversa de corazón. Estaba fijado el día de la boda, y la prometida había llegado ya. Sabedora, empero, de su extrema fealdad, se mantenía alejada de todo el mundo, encerrada en su aposento, y la doncella Maleen le servía la comida. Al llegar el día en que hubo de presentarse en la iglesia con su novio, avergonzóse de su fealdad y temiendo que, si se exhibía en la calle, la gente se burlaría de ella, dijo a Maleen: © 2015 grimmstories.com
- Te deparo una gran suerte. Me he dislocado un pie y no puedo andar bien por la calle; así, tu te pondrás mis vestidos y ocuparás mi lugar. Jamás pudiste esperar tal honor. © 2015 grimmstories.com
Pero la doncella se negó, diciendo: © 2015 grimmstories.com
- No quiero honores que no me correspondan. © 2015 grimmstories.com
Fue también inútil que le ofreciese dinero; hasta que, al fin, le dijo, iracunda: © 2015 grimmstories.com
- Si no me obedeces, te costará la vida. Sólo he de pronunciar una palabra, y caerá tu cabeza. © 2015 grimmstories.com
Y, así, la princesa no tuvo más remedio que ceder y ponerse los magníficos vestidos y atavíos de la novia. © 2015 grimmstories.com
Al presentarse en el salón real, todos los presentes se asombraron de su hermosura, y el Rey dijo a su hijo: © 2015 grimmstories.com
- Ésta es la prometida que he elegido para ti y que has de llevar a la iglesia. © 2015 grimmstories.com
Sorprendióse el novio, pensando: "Se parece a mi princesa Maleen. Diría que es ella misma. Mas no puede ser. Habrá muerto o continuará encerrada en la torre." © 2015 grimmstories.com
Tomándola de la mano, la condujo a la iglesia y, encontrando en el camino una mata de ortigas, dijo ella: © 2015 grimmstories.com
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"Mata de ortigas. © 2015 grimmstories.com
mata de ortigas pequeñita, © 2015 grimmstories.com
¿qué haces tan solita? © 2015 grimmstories.com
Cuántas veces te comí, © 2015 grimmstories.com
sin cocerte ni salarte, © 2015 grimmstories.com
¡desdichada de mí!." © 2015 grimmstories.com
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- ¿Qué dices? -preguntó el príncipe. © 2015 grimmstories.com
- Nada -respondió ella-, sólo pensaba en la doncella Maleen. © 2015 grimmstories.com
Admiróse él al ver que la conocía, pero no replicó. Al subir los peldaños de la iglesia, dijo ella: © 2015 grimmstories.com
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"Escalón del templo, no te rompas, © 2015 grimmstories.com
yo no soy la novia verdadera." © 2015 grimmstories.com
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- ¿Qué estás diciendo?- preguntó otra vez el príncipe. © 2015 grimmstories.com
-Nada -respondió la muchacha-; sólo pensaba en la doncella Maleen. © 2015 grimmstories.com
- ¿Acaso conoces a la doncella Maleen? © 2015 grimmstories.com
- No -repuso ella-. ¿Cómo iba a conocerla? Pero he oído hablar de ella. © 2015 grimmstories.com
Y, al entrar en la iglesia, volvió a decir: © 2015 grimmstories.com
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"Puerta del templo, no te quiebres, © 2015 grimmstories.com
yo no soy la novia verdadera." © 2015 grimmstories.com
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- ¿Qué es lo que dices? -inquirió él. © 2015 grimmstories.com
- ¡Ay! -replicó la princesa-. Sólo pensaba en la doncella Maleen. © 2015 grimmstories.com
Entonces el príncipe sacó una joya preciosa, se la puso en el cuello y cerró el broche. Entraron en el templo y, ante el altar, el sacerdote unió sus manos y los casó. Luego, él la acompañó de nuevo a palacio, sin que la novia pronunciase una palabra en todo el camino. Ya de regreso, corrió ella al aposento de la prometida y se quitó los vestidos y preciosos adornos, poniéndose su pobre blusa gris y conservando sólo, alrededor del cuello, la joya que recibiera del príncipe. © 2015 grimmstories.com
Al llegar la noche y, con ella, la hora de ser conducida la novia a la habitación del príncipe, cubrióse el rostro con el velo, para que él no se diera cuenta del engaño. En cuanto se quedaron solos, preguntó el esposo: © 2015 grimmstories.com
- ¿Qué le dijiste a la mata de ortigas que encontramos en el camino? © 2015 grimmstories.com
- ¿Qué mata de ortigas? -replicó ella-. Yo no hablo con ortigas. © 2015 grimmstories.com
- Pues si no lo hiciste, es que no eres la novia verdadera ­repuso él. © 2015 grimmstories.com
La prometida procuró salir de apuros diciendo: © 2015 grimmstories.com
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"Preguntaré a mi criada, © 2015 grimmstories.com
que de todo está enterada." © 2015 grimmstories.com
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Salió y, encarándose ásperamente con la doncella Maleen, le preguntó: © 2015 grimmstories.com
- Desvergonzada, ¿qué le dijiste a la mata de ortigas? © 2015 grimmstories.com
- Sólo le dije: © 2015 grimmstories.com
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"Mata de ortigas, © 2015 grimmstories.com
mata de ortigas pequeñita, © 2015 grimmstories.com
¿qué haces tan solita? © 2015 grimmstories.com
Cuántas veces te comí, © 2015 grimmstories.com
sin cocerte ni salarte, © 2015 grimmstories.com
¡desdichada de mí!." © 2015 grimmstories.com
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La prometida entró nuevamente en el aposento y dijo: © 2015 grimmstories.com
- Ya sé lo que le dije a la mata de ortigas -y repitió las palabras que acababa de oír. © 2015 grimmstories.com
- Pero, ¿qué dijiste al peldaño de la iglesia, al subir la escalinata? -preguntó el príncipe. © 2015 grimmstories.com
- ¿Al peldaño? -replicó ella-. Yo no hablo a los peldaños. © 2015 grimmstories.com
- Entonces, tú no eres la novia verdadera. © 2015 grimmstories.com
Repitió ella: © 2015 grimmstories.com
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"Preguntaré a mi criada, © 2015 grimmstories.com
que de todo está enterada." © 2015 grimmstories.com
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y, saliendo rápidamente, increpó de nuevo a la doncella: © 2015 grimmstories.com
- Desvergonzada, ¿qué le dijiste al peldaño de la iglesia? © 2015 grimmstories.com
- Sólo esto: © 2015 grimmstories.com
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"Escalón del templo, no te rompas, © 2015 grimmstories.com
yo no soy la novia verdadera." © 2015 grimmstories.com
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- ¡Esto va a costarte la vida! -gritó la novia, y, corriendo a la habitación, manifestó: © 2015 grimmstories.com
- Ya sé lo que le dije al escalón -y repitió las palabras. © 2015 grimmstories.com
- Pero, ¿qué le dijiste a la puerta de la iglesia? © 2015 grimmstories.com
- ¿A la puerta de la iglesia? -replicó ella-. Yo no hablo con las puertas de las iglesias. © 2015 grimmstories.com
- Entonces tú no eres la novia verdadera. © 2015 grimmstories.com
Salió ella y preguntó furiosa a la doncella Maleen: © 2015 grimmstories.com
- Desvergonzada, ¿qué dijiste a la puerta de la iglesia? © 2015 grimmstories.com
- Sólo esto: © 2015 grimmstories.com
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"Puerta del templo, no te quiebres, © 2015 grimmstories.com
yo no soy la novia verdadera." © 2015 grimmstories.com
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- ¡Lo pagarás con la cabeza! -exclamó la novia, fuera de sí por la rabia; y, corriendo al aposento, dijo: © 2015 grimmstories.com
- Ya sé lo que dije a la puerta de la iglesia -y repitió las palabras de la princesa. © 2015 grimmstories.com
- Pero, ¿dónde tienes la alhaja que te di en la puerta de la iglesia? © 2015 grimmstories.com
- ¿Qué alhaja? -preguntó ella-. No me diste ninguna. © 2015 grimmstories.com
- Yo mismo te la puse en el cuello; si no lo sabes, es que no eres la novia verdadera. © 2015 grimmstories.com
Apartóle el velo del rostro y al ver su extrema fealdad, retrocediendo asustado exclamó: © 2015 grimmstories.com
- ¿Cómo has venido aquí? ¿Quién eres? © 2015 grimmstories.com
- Soy tu prometida, y he tenido miedo de que la gente se burlase de mí si me presentaba en público, y mandé a la fregona que se pusiera mis vestidos y fuese a la iglesia en mi lugar. © 2015 grimmstories.com
- ¿Y dónde está esa muchacha? -dijo él-. Quiero verla. ¡Ve a buscarla! © 2015 grimmstories.com
Salió ella y dijo a los criados que la fregona era una embustera, y les dio orden de que la bajasen al patio y le cortasen la cabeza. Sujetáronla los criados, y ya se disponían a llevársela, cuando ella prorrumpió en gritos de auxilio, y el príncipe, oyéndolos, salió de su habitación y ordenó que la dejasen en libertad. Trajeron luces, y el príncipe vio que llevaba en el cuello el collar que le había dado en la puerta de la iglesia. © 2015 grimmstories.com
- Tú eres la auténtica novia -exclamó-, la que estuviste conmigo en la iglesia. Ven a mi cuarto. © 2015 grimmstories.com
Y, cuando estuvieron solos, le dijo: © 2015 grimmstories.com
- En la entrada de la iglesia pronunciaste el nombre de la doncella Maleen, que fue mi amada y prometida. Si lo creyera posible, diría que la tengo ante mí, pues tú te pareces a ella en todo. © 2015 grimmstories.com
Respondió ella: © 2015 grimmstories.com
- Yo soy la doncella Maleen, que por ti vivió siete años encerrada en una mazmorra tenebrosa; por ti he sufrido hambre y sed, y he vivido hasta ahora pobre y miserable; pero hoy vuelve a brillar el sol para mí. Contigo me han unido en la iglesia, y soy tu legítima esposa. © 2015 grimmstories.com
Y se besaron y fueron ya felices todo el resto de su vida. La falsa novia fue decapitada en castigo de su maldad. © 2015 grimmstories.com
La torre que había servido de prisión a la doncella Maleen permaneció en pie mucho tiempo todavía, y, cuando los niños pasaban por delante de ella, cantaban: © 2015 grimmstories.com
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"Cling, clang, corre. © 2015 grimmstories.com
¿Quién hay en esa torre? © 2015 grimmstories.com
Pues hay una princesa © 2015 grimmstories.com
encerrada y presa. © 2015 grimmstories.com
No ceden sus muros, © 2015 grimmstories.com
recios son y duros. © 2015 grimmstories.com
Juanillo colorado, © 2015 grimmstories.com
no me has alcanzado."


* * * FIN * * *

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