Había una vez una reina que tenía una hijita de corta edad, a la que se tenía que llevar aún en brazos. Un día la niña estaba muy impertinente, y su madre no lograba calmarla de ningún modo, hasta que, perdiendo la paciencia, al ver unos cuervos que volaban en torno al palacio, abrió la ventana y dijo: - ¡Ojalá te volvieses cuervo y echases a volar; por lo menos tendría paz! Pronunciadas apenas estas palabras, la niña quedó convertida en cuervo y, ...
Los cuentos más famosos de los hermanos Grimm