Los siete cuervos
Imagen


Los siete cuervos Cuento

Un cuento de los hermanos Grimm
8.4/10 - 267 votos
Los siete cuervos


Había una vez, hace ya mucho tiempo, un matrimonio que tenía siete hijos y ninguna hija. Esto era siempre motivo de pena para aquellas buenas gentes, porque les hubiera encantado tener una niña. Y con tanto fervor anhelaban su llegada, que por fin un día tuvieron la inmensa alegría de acunar una hijita entre sus brazos. La felicidad del buen matrimonio fue entonces completa, porque además dos siete hemanitos adoraban a la pequeña. © 2015 grimmstories.com
© 2015 grimmstories.com
Pero, desdichadamente, la niña no parecía tener muy buena salud. Y a medida que pasaba el tiempo, desmejoraba cada vez más. Hasta que un día se puso tan mal, que los padres no dudaron de que su hijita se moría. Pensaron entonces que había que bautizarla, y para ello era preciso traer agua del pozo. © 2015 grimmstories.com
© 2015 grimmstories.com
-tomad vuestros baldes -dijo el padre a los siete niños-, id al pozo, y volved cuanto antes. © 2015 grimmstories.com
© 2015 grimmstories.com
Los muchachos obedecieron. Tomaron sus baldes y partieron corriendo. Estaban ansiosos por ayudar a su padre, y en su ansiedad, cada uno quería ser el primero en hundir su balde en el pozo. Se lanzaron atropelladamente sobre el mismo, con tanto aturdimiento y tan mala fortuna, que los baldes escaparon de sus manos y cayeron al fondo del pozo. Los muchachos quedaron desolados. Se miraban uno a otro, sin saber qué hacer ni qué decir. © 2015 grimmstories.com
© 2015 grimmstories.com
-¡Dios mío! -exclamó uno de ellos, por fin-. ¿Qué le diremos ahora a papá? No podemos volver a casa sin el agua. © 2015 grimmstories.com
© 2015 grimmstories.com
En su desesperación, trataron de sacar los baldes del pozo; pero todo fue en vano. No pudieron lograrlo, y atemorizados al pensar en el enojo con que los recibiría su padre, se quedaron meditando, sentados junto al pozo. © 2015 grimmstories.com
© 2015 grimmstories.com
-Si volvemos sin el agua -dijo uno de ellos-, nuestro padre se sentirá tan enojado que nos castigará duramente. © 2015 grimmstories.com
© 2015 grimmstories.com
-Es muy cierto -añadió otro-. Y no le faltará razón. © 2015 grimmstories.com
© 2015 grimmstories.com
-No debimos ser tan atolondrados... -suspiró un tercero. © 2015 grimmstories.com
© 2015 grimmstories.com
-Nadie tiene la culpa -añadió el cuarto-. Si los baldes se han caído al pozo, ha sido solamente una desgracia. © 2015 grimmstories.com
© 2015 grimmstories.com
-Sí -comentó el quinto-, pero papá y mamá están demasiado afligidos para que atiendan nuestras razones. © 2015 grimmstories.com
© 2015 grimmstories.com
-Yo no me atrevería a volver a casa -se lamentó el sexto, casi a punto de llorar. © 2015 grimmstories.com
© 2015 grimmstories.com
-Es inútil que nos lamentemos -concluyó el séptimo-. © 2015 grimmstories.com
© 2015 grimmstories.com
La cosa no tiene remedio. Todo lo que nos queda por hacer, es ver de qué manera podemos salir de este embrollo. © 2015 grimmstories.com
© 2015 grimmstories.com
Mientras tanto, en la casa, el padre se impacientaba ante la tardanza de los muchachos. Se asomaba a la ventana y miraba el camino, tratando de descubrirlos. Pero el camino estaba desierto y los muchachos no volvían. © 2015 grimmstories.com
© 2015 grimmstories.com
-¡Ah! -dijo el pobre hombre de pronto-. Seguramente que esos siete holgazanes se han quedado jugando. Es imposible, de otra manera, que tarden tanto en volver del pozo con el agua. © 2015 grimmstories.com
© 2015 grimmstories.com
Y nuevamente volvía a pasearse, y otra vez se asombaba a la ventana para mirar al camino. Pero llegó un momento en que su deseperación por la tardanza de los muchachos fue tanta y tan grande, que sin poder contenerse exclamó: © 2015 grimmstories.com
© 2015 grimmstories.com
-¡Perezosos! ¡Ojalá se convirtieran en siete cuervos! © 2015 grimmstories.com
© 2015 grimmstories.com
No imaginó nunca lo que podía suceder. Apenas había dicho esas palabras, cuando sintió un aleteo sobre su cabeza; levantó los ojos, y con gran espanto vio contra el cielo azul siete cuervos negros que volaban sobre la casa. © 2015 grimmstories.com
© 2015 grimmstories.com
Grande fue su desesperación y la de su mujer cuando comprendieron que aquellos siete cuervos eran sus siete hijos. © 2015 grimmstories.com
© 2015 grimmstories.com
-¡Pobres niños! -decía el padre afligido, viendo que los cuervos, después de volar un rato sobre su cabeza, partían hacia el horizonte. ¡Pobres niños! Y ¿qué será ahora de nosotros? © 2015 grimmstories.com
© 2015 grimmstories.com
Pero el daño ya estaba hecho, y no podía remediarse. La mujer trató de consolarse. © 2015 grimmstories.com
© 2015 grimmstories.com
-Es inútil ya que pensemos en ellos -le dijo-. Quizá algún día vuelvan. Pero por ahora, pensemos en nuestra hijita que está aquí, y tratemos de salvarla. © 2015 grimmstories.com
© 2015 grimmstories.com
El buen hombre comprendió que su mujer estaba en lo cierto. Y tantos cuidados prodigaron a la niña, que afortunadamente la pequeña no murió. Pasaron los años, y la niña que fuera tan delicada, creció sana y fuerte. © 2015 grimmstories.com
© 2015 grimmstories.com
El matrimonio vivía feliz con el cariño de su hija, pero el padre solía quedarse a veces pensativo mirando hacia el cielo, como si esperara algo; y un buen día le dijo su mujer: © 2015 grimmstories.com
© 2015 grimmstories.com
-Oye, marido. Es preciso que la niña no sepa la historia de los siete cuervos; de modo que debemos cuidarnos mucho. Nada ganas con pasarte las horas junto a la ventana. Yo confío en que ellos volverán quizás algún día. Pero mientras tanto, olvidemos aquello. © 2015 grimmstories.com
© 2015 grimmstories.com
El padre asintió. Y de este modo, como jamás le hablaron sus padres de los siete hermanos, la niña no supo nunca la triste historia. © 2015 grimmstories.com
© 2015 grimmstories.com
Pero un día en que conversaba con una vecina, escapósele a ésta el secreto. © 2015 grimmstories.com
© 2015 grimmstories.com
-¡Qué bonita eres! -dijo la mujer; y añadió atolondradamente-: Es lástima que tus hermanos que tanto te querían no estén aquí para verte. © 2015 grimmstories.com
© 2015 grimmstories.com
La niña se quedó pensativa, y en seguida preguntó: © 2015 grimmstories.com
© 2015 grimmstories.com
-¿Mis hermanos? Debéis estar equivocada. Yo nunca he tenido hermanos. ¿De quién habláis? © 2015 grimmstories.com
© 2015 grimmstories.com
La buena mujer comprendió que había hablado por demás y que su charlatanería iba a provocar un disgusto en casa de sus vecinos. Pero ya no había manera de retroceder. Ante las preguntas de la niña, se vio obligada a contarle la triste historia del encantamiento de sus hermanos, debido a la maldición de su padre cuando ella era apenas una niñita recién nacida. © 2015 grimmstories.com
© 2015 grimmstories.com
Así fue cómo la pequeña supo que, un poco a causa suya, sus siete hermanos estaban ahora convertidos en siete cuervos. Entonces sintió tal aflicción que decidió hablar a sus padres. La pobre gente comprendió que ya no podía ocultarle la verdad. © 2015 grimmstories.com
© 2015 grimmstories.com
. Es cierto todo lo que te ha dicho la vecina -dijo la madre, afligida-. Pero hace ya mucho tiempo, mucho tiempo, y nunca hemos vuelto a verles. © 2015 grimmstories.com
© 2015 grimmstories.com
Entonces dijo la niña: © 2015 grimmstories.com
© 2015 grimmstories.com
-Pues yo he de ir a buscarles. Soy culpable de que los pobrecitos estén ahora convertidos en siete cuervos, y es preciso que los encuentre para que puedan volver a casa. © 2015 grimmstories.com
© 2015 grimmstories.com
-¡Pero no sabemos dónde están! -exclamaron los padres-. ¿Cómo harás para encontrarles? La niña se quedó un momento pensando. Sus padres tenían razón: sería muy difícil saber dónde habitaban ahora los siete cuervos encantados. Pero después de un instante, exclamó: © 2015 grimmstories.com
© 2015 grimmstories.com
-No sé todavía cómo haré para encontrarles. Preguntaré y preguntaré hasta dar con ellos. Y el día que eso suceda, volveré a casa con mis hermanitos. © 2015 grimmstories.com
© 2015 grimmstories.com
Los padres, comprendiendo que la niña estaba decidida, no se opusieron a su partida. La mamá le preparó una cesta con merienda para el viaje, y entregándole su anillo de bodas como recuerdo, la despidió en el camino. © 2015 grimmstories.com
© 2015 grimmstories.com
La niña echó a andar, y después de mucho caminar, sin hallar seña alguna de sus hermanos, llegó al fin del mundo. Ya no le quedaba otra cosa que hacer que lanzarse al espacio; y la niña, siempre en busca de los siete cuervos, llegó al sol. © 2015 grimmstories.com
© 2015 grimmstories.com
-Aquí no vas a encontrar a nadie -le dijo el sol de mal modo-. Cualquiera que pretendiera quedarse más de un minuto, se moriría abrasado. © 2015 grimmstories.com
© 2015 grimmstories.com
Y como el sol ardía y le quemaba los pies, la niñita huyó presurosa del ardiente astro. © 2015 grimmstories.com
© 2015 grimmstories.com
Pensó que quizá estuvieran los cuervos en la luna, y hacia ella se encaminó © 2015 grimmstories.com
© 2015 grimmstories.com
-Aquí no vas a encontrar a nadie- le dijo la luna con indeferencia-. Cualquiera que pretendiera quedarse más de un minuto, se moriría congelado. © 2015 grimmstories.com
© 2015 grimmstories.com
Y como allí hacía demasiado frío, temblorosa y helada volvió la niña a la tierra y se puso a llorar. En ninguna parte podía encontrar a sus hermanitos. Pronto comprendió que nada ganaría con sus lágrimas, de modo que, secando sus ojos, se dispuso a emprender otra vez el camino. Pero ya no sabía adónde ir. Miró otra vez hacia el cielo, y creyó ver que las estrellas le hacían guiños amistosos. Llena de esperanza, volvió entonces hacia el cielo. Y las estrellas la recibieron con grandes muestras de alegría. © 2015 grimmstories.com
© 2015 grimmstories.com
-¡Aquí está! -decían alborozadas-. ¡Aquí está la gentil niñita que ha recorrido el mundo en busca de sus hermanos! Ved qué buena y hermosa es. © 2015 grimmstories.com
© 2015 grimmstories.com
Y una de ellas, la más luminosa de todas, aquella que llaman el Lucero del Alba, salió a su encuentro. © 2015 grimmstories.com
© 2015 grimmstories.com
-Dulce niña -le dijo-. Has sido tan buena al recorrer todo el mundo en busca de tus siete hermanos, que mereces una recompensa. Tus hermanitos, los siete cuervos encantados, viven en la cumbre de una montaña de cristal, en un castillo. Pero jamás podrás entrar allí si no llevas para abrir la puerta este trocito de madera que te entrego. © 2015 grimmstories.com
© 2015 grimmstories.com
La niña, llena de alborozo, le agradeció el obsequio. Y despidiéndose de las buenas estrellas, partió otra vez en busca de sus hermanos. Pronto alcanzó a ver la gran montaña de cristal, que brillaba en medio de la tierra. © 2015 grimmstories.com
© 2015 grimmstories.com
-Ahí está el castillo -se dijo la niña- y pronto estaré junto a mis hermanos. © 2015 grimmstories.com
© 2015 grimmstories.com
Momentos después se hallaba frente a la puerta del castillo. Era aquella una puerta pesada y enorme, muy difícil de mover; pero, cosa rara, su cerradura era muy chiquita: del tamaño del trocito de madera que Estrella del Alba entregara a la niña. La pequeña buscó la valiosa astilla en sus bolsillos, y con inmensa pena halló que la había perdido. © 2015 grimmstories.com
© 2015 grimmstories.com
La pobre niña se echó a llorar. Toda su tarea quedaba perdida. ¿Qué haría ahora? Pronto comprendió, como antes, que llorando no conseguiría resolver su delicada situación; y otra vez secó sus ojos. Pensó un largo rato. © 2015 grimmstories.com
© 2015 grimmstories.com
-Mi dedo índice -se dijo- tiene casi el mismo tamaño que el trocito de madera que me dio la buena estrella. Es posible que con él pueda abrir la puerta del castillo. © 2015 grimmstories.com
© 2015 grimmstories.com
Probó a hacerlo; hizo rodar el dedito en la cerradura, y la puerta se abrió. ¡Qué alegría sintió la niña! Frente a ella apareció entonces un enano que la saludó con gran reverencia. © 2015 grimmstories.com
© 2015 grimmstories.com
-Bienvenida seas a esta casa -le dijo-. ¿Qué deseas? © 2015 grimmstories.com
© 2015 grimmstories.com
-Quiero ver a los siete cuervos -contestó la niña sin temor-. Las estrellas me han dicho que vivían aquí. © 2015 grimmstories.com
© 2015 grimmstories.com
-Es verdad -respondió el gentil enano-, pero en este momento mis amos han salido. Sin embargo, como no tardarán en volver, si quieres puedes pasar a esperarlos. Es posible que se alegren de verte, pero nunca reciben a nadie. © 2015 grimmstories.com
© 2015 grimmstories.com
La niña no se hizo repetir la invitación y entró en el castillo. Cruzó el amplio vestíbulo, y el enano la condujo al comedor, donde se vio frente a una gran mesa puesta para siete cubiertos. Como después de su largo viaje la niña tenía hambre, dijo al enano: © 2015 grimmstories.com
© 2015 grimmstories.com
-¿Podría servirme algo de lo que hay sobre la mesa? Estoy muy cansada y tengo hambre y sed. © 2015 grimmstories.com
© 2015 grimmstories.com
-Sí -dijo el enano-. Come y bebe si quieres. © 2015 grimmstories.com
© 2015 grimmstories.com
Y como la niña no quería privar a ninguno de los siete cuervos de su ración, probó nada más que un bocado de cada plato y bebió un sorbo de cada vaso. © 2015 grimmstories.com
© 2015 grimmstories.com
Pero no advirtió que el anillo de bodas de su madre rodó de su dedo y cayó al fondo de uno de los vasos. © 2015 grimmstories.com
© 2015 grimmstories.com
De pronto se sintió afuera un aleteo de pájaros y la niña se levantó presurosa. © 2015 grimmstories.com
© 2015 grimmstories.com
-Escóndeme -dijo al enano-; no quisiera que tus amos los siete cuervos me vieran todavía. © 2015 grimmstories.com
© 2015 grimmstories.com
El enano la hizo ocultar tras una cortina, y poco después se vio entrar por la ventana a los siete cuervos. Se posó cada uno junto a su plato, y comenzaron a comer. De pronto, uno de ellos exclamó: © 2015 grimmstories.com
© 2015 grimmstories.com
-Parece como si alguien hubiera comido en mi plato y bebido en mi vaso. © 2015 grimmstories.com
© 2015 grimmstories.com
-Pues, ¡y en el mío! -dijo otro. © 2015 grimmstories.com
© 2015 grimmstories.com
-¡Y en el mío, y en el mío! -gritaban todos los cuervos a un tiempo, en medio de un agitado batir de alas. © 2015 grimmstories.com
© 2015 grimmstories.com
Y cuando el último de ellos miró su vaso, advirtió que algo sonaba en el fondo del mismo. Miraron todos, y con gran sorpresa vieron en el vaso el anillo de bodas de su madre. © 2015 grimmstories.com
© 2015 grimmstories.com
Primero se quedaron mudos de asombro. Pero en seguida comprendieron que aquello que parecía un milagro no tenía sino una explicación. Y dando grandes aleteos de alegría, comenzaron a gritar alborozados: © 2015 grimmstories.com
© 2015 grimmstories.com
-¡Nuestra hermanita ha venido a buscarnos! ¡Nuestra hermanita ha venido a buscarnos! © 2015 grimmstories.com
© 2015 grimmstories.com
Al oírles, salió la niña de su escondite y comenzó a besar a los cuervos. Y sucedió que a medida que los besaba, los feos pájaros negros se fueron convirtiendo en apuestos jóvenes. © 2015 grimmstories.com
© 2015 grimmstories.com
Los hermanos se abrazaron, locos de contento. © 2015 grimmstories.com
© 2015 grimmstories.com
-No podéis daros una idea de lo feliz que me siento -dijo la pequeña-. Os he buscado tanto, que me parece imposible haberos encontrado a todos sanos y salvos. © 2015 grimmstories.com
© 2015 grimmstories.com
-Y nosotros, hermanita -dijeron ellos- nunca sabremos cómo agradecerte lo que has hecho por encontrarnos. © 2015 grimmstories.com
© 2015 grimmstories.com
-Ahora, lo que debemos hacer es volver cuanto antes a casa. ¡Imaginaos la alegría que sentirán al veros papá y mamá! © 2015 grimmstories.com
© 2015 grimmstories.com
Al recordar a sus padres, los jóvenes desearon vivamente volver al viejo hogar. Se despidieron del enano, y al cabo de un largo viaje llegaron los siete muchachos y la niña a la antigua casa, donde los padres los recibieron alborozados.


* * * FIN * * *

0.00
pdf pdf imprimir imprimir


Compare dos idiomas:
Clasificación (Aarne-Thompson):